El sueño y la pesadilla Inteligencia artificial en el siglo XXI | III de V

“Dr. Chandra, ¿tendré sueños?” Con esta sencilla pregunta, Hall evoca un universo de inquietantes preguntas acerca de la inteligencia artificial, sus alcances y sus consecuencias.
¿Cómo, seres animados, pueden surgir a partir de la materia inanimada? Es una de las preguntas centrales no sólo de la Inteligencia Artificial sino de la vida misma como evento “fortuito” en el universo.


Douglas R. Hofstadter, en su libro Gödel, Escher, Bach: an Eternal Golden Braid, plantea esta pregunta y es, todo el libro, un intento de respuesta. Una respuesta que apenas es formulada como pregunta entre los teóricos de la Inteligencia artificial. Porque sabemos, hasta ahora, que todo el proceso del pensamiento humano, se puede descomponer en pequeños fragmentos de desiciones, análisis y respuestas.
Las grandes computadoras no hacen más que esto, pero a una velocidad que nos asombra y nosotros no tenemos paciencia para observar que la misma inteligencia humana, lo hace todos los días, en los momentos menos pensados: al levantarse de la cama; al caminar por la calle; al enfrentarnos al tráfico encerrados en el auto… somos máquinas altamente eficientes que han llegado al punto de hacer otras máquinas extremadamente eficientes.
Desde Charles Babbage hasta Alan Mathison Turing, las mentes más calificadas en el desarrollo de tecnología inteligente, en computación, en desarrollo neuronal; han investigado sobre, autorreferencia, recursión, bucles extraños, biología molecular, cerebro, mente y cognición, conciencia: auto-organización, sensación emergente de identidad (por ejemplo, “Yo soy una oración verdadera, y lo que declaro es que no puedo ser comprobada dentro de este sistema al que pertenezco” o “Yo soy verdadero, pero mi verdad transciende este universo”), genética, holismo y reduccionismo, isomorfismos y significado, lenguaje de programación Lisp, libre albedrío y determinismo, lógica, metamatemática, paradoja, capas yuxtapuestas de significado, contrapunto, semiótica, códigos, simetría, sintaxis y semántica, sistema formal, teoría de la computabilidad, teoría de números, tipografía, yo, zen y un largo etcétera que rebasa cualquier ensayo al respecto.
Es decir, la Inteligencia Artificial ocupa, para su desarrollo, tantos y tan variados campos de especialización, que son necesarios grupos interdisciplinarios de pensadores del más alto nivel para siquiera acercarse a su desarrollo.

Las recientes discusiones entre Elon Musk y Mark Zuckerberg, sobre la “peligrosidad” o “bondad” de la Inteligencia Artificial, resultan a la vista de la enormidad del tema, simples discusiones de café de dos inexpertos con dinero. Nada más.
Es necesario investigar más. Conocer los intentos reales de Inteligencia Artificial y distinguirlos de los sistemas complejos, como aquel de Google al que “desconectaron”, por haber creado su propio lenguaje; caso extrañamente semejante al de la AI de Facebook.
En la última entrega de esta colaboración; no se agotará, lógicamente, el tema de la inteligencia artificial, pero concluiremos con los pronósticos de los expertos (ni Musk ni Zuckerberg entran en esa categoría) para los siguientes 50 años.
Por ahora, espero haber creado algunas preguntas y reflexiones en mis probables lectores, que al final de cuentas, son los embriones del conocimiento, siempre.

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