Ajustarnos a tiempo la brida o de como aprender un buen proceso de resiliencia

Todos en algún momento de la vida, hemos sentido un agotamiento de energía, hipertensión, efectos sobre los procesos metabólicos y úlceras. Eso quiere decir que nuestro torrente sanguíneo, se comenzará a atiborrar, de un momento a otro, de cortisol y adrenalina. Se les llama por eso, las hormonas del estrés y son producidas como una reacción de nuestro cuerpo, en momentos potencialmente peligrosos para el cuerpo. Las hormonas de estrés, movilizan energía hacia los músculos, se eleva entonces la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria, inhabilitando al mismo tiempo procesos metabólicos como la digestión, la reproducción y el crecimiento.

Este proceso, más otros procesos mentales y emocionales que se desatan, los conocemos hoy, popularmente, como resiliencia, que a decir del diccionario de la lengua, es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

Durante la niñez, la resiliencia se aprende, a veces, a puro golpe o, cuando tenemos padres informados, con técnicas de relajación y autocontrol.

Sin embargo, muchos llegamos a ser adultos sin tener técnicas efectivas para ser resilientes. Por eso les compartimos algunos puntos a tener en cuenta, para aprender a sobrellevar mejor los fracasos y las adversidades en este mundo, que no nos brinda muchas posibilidades de estar en paz.

¡Seamos optimistas! Dicen que ser optimista es algo que se hereda, oros declaran que se aprende. Como sea que fuere, ser optimista no significa apartar los ojos y el entendimiento de la realidad. Pero donde otros pueden ver una pérdida, el optimista reconocerá el reto, y tendrá esperanza.

Sí, sé que suena trivial, pero también procuren rodearse de optimistas. De gente que encuentre los retos en cada caída.

¡No todo está escrito! Muchos estudios, han demostrado que el discurso interno, moldea nuestro entorno, nuestra percepción y nuestra capacidad para adaptarnos a las situaciones cambiantes. Esto, aunado a escribir, sí, escribir, concretamente tus metas y el proceso que realizarás para alcanzarlas, es un instrumento excelente para cambiar el rumbo de tu vida. Re-programarte para alcanzar tus metas es fundamental al momento de encontrar problemas. Escribe cómo llegaste al problema, explora todas las posibilidades y escribe tu ruta de “escape” del problema. Verás cómo te superas con mayor control y un mejor desempeño. Observa lo que te dices a ti mismo y cuestiónalo al escribir. No es nada fácil, se los aseguro, pero el que porfía (intentar con tenacidad el logro de algo para lo que se encuentra resistencia), alcanza.

Los errores no son todo. Cuando llegan las adversidades, solemos culparnos de todo y a decirnos que nada pasaría si no hubiéramos hecho tal o cual cosa. La verdad es que sí, hay errores que cometemos que nos llevan a situaciones límites, pero en ese proceso, hay factores que no están en nuestras manos y hay ocasiones en que nada tiene qué ver con nuestras decisiones. Reconocer e identificar esto, nos puede tener rumiando mucho más tiempo del necesario, por nuestros errores. Pero recuerden, eso no es todo, nunca es todo. Nadie abarca todo ni nada es permanente.

No te quedes en tu zona de confort. Cultiva tu resiliencia a partir de cultivar el arte de enfrentar situaciones desafiantes. Pequeñas escaramuzas hacia situaciones que no te son familiares, harán que en los momentos realmente difíciles, tus hormonas del estrés, estén mejor reguladas por el sistema endocrino de tu cuerpo.

Recuerda ¡siempre te has recuperado! Las crisis siempre se superan. Tenlo presente y recuerda esos episodios que has superado. Esos te dará fuerza para seguir adelante y proponerte nuevas formas de resiliencia y obtener un mayor impulso si te recuerdas a ti mismo los retos que tú ya has superado.

Los demás también necesitan apoyo. Apoyar a superar los escollos a tus amigos, a tus allegados, a tus conocidos, hará de ti una persona más resiliente. Quienes tienen niveles más altos de gratitud, altruismo y sentido de propósito también son seres con habilidades superiores de resiliencia.

Deja al estrés en la esquina. Les diré una gran verdad: siempre habrá estrés en su vida. Siempre habrá una crisis qué resolver, qué superar. Así que tienes que pensar diferente sobre el estrés. Caminar, nadar, correr, saltar o simplemente descansar, sabiendo que el estrés “se queda en una esquina” esperando a que regreses, te dará una oportunidad de pensar mejor, adaptarte más rápido y dejar que tu sistema endocrino, se encargue de procesar el estrés y tu mente y tu cuerpo estén así, preparados, para superar todos los baches que encontrarás en la vida.

Saber manejar el estrés, te dará la oportunidad de crecer en todos los sentidos y recuperarte cada vez más rápido, de los problemas y tendrás un “músculo de resiliencia, cada vez mejor, para ti y para todos los que están a tu alrededor

Deja un comentario